El vuelo de Malraux (1936)

Es frecuente que libros que tratan de eventos reales, por otra parte muy meritorios, tomen como ciertas algunas afirmaciones sobre sucesos puntuales sin mayor reflexión. Uno no puede estar en todo, y al fin y al cabo un día antes o después no es relevante para el conjunto del relato. Como dijo Camus, “pese a los documentos, la verdad es escurridiza”. Pero dado que aquí desmenuzamos la historia en pesquisas casi forenses, vamos allá.

Ello sucede, por ejemplo, cuando se menciona el viaje de André Malraux a Madrid para analizar la situación provocada por el levantamiento militar del 18 de julio de 1936. Para integrar la búsqueda en un nuevo proyecto que estoy gestando, revisé diversos libros, de los que paso la cita para que el lector pueda comparar:

Malraux en un bombardero (A.H.Metellinense)

TOOD, Olivier[i]: “(Malraux) anuncia su partida para el 22 de julio, pocas horas antes del cierre oficial de las bases aéreas, y despega en un Lockheed Orion ministerial francés, con Édouard Corniglion-Molinier y Clara… Escala de avituallamiento cuatro horas después, en el aeropuerto militar de Forgas, cerca de Biarritz…Duermen en el aeropuerto… Despegan de Forgas el 25 de julio… El 27 de julio Malraux telegrafía: “Llegando a Madrid, debo desmentir el cerco de las tropas fascistas a la capital. Madrid está completamente abierto hacia el sur hasta Andalucía, por el este hasta el mar y por el oeste hasta Portugal. Solo en el norte, el ejército rebelde ha mandado pequeñas vanguardias que han sido batidas y rechazadas más allá del Guadarrama

En una nota, el autor reconoce: “Numerosos estudiosos afirman que Malraux llegó a España el 20 de julio. Otros que estaba aún en París el 22. Pero sin duda, se desplazó rápidamente a la capital española”.

NOTHOMB, Paul[ii]: “Cuando el 20 de julio llega a Barcelona, para ir de inmediato a Madrid, está lejos de ser un desconocido. La prensa saluda su llegada”.

¡Vaya! No solo la fecha, sino también el trayecto es aquí distinto. Intentado consultar la prensa, veo que el 20 y 21 no se publicó en Barcelona, al menos La Vanguardia, debido al golpe de estado. Ninguna referencia pues, que sí habría en días posteriores sobre su estancia en Madrid.

THORNBERRY, Robert S.[iii] Citando a Denis MARION[iv]: “El 20 de julio, André Malraux toma el último avión regular París-Madrid y desembarca en esta ciudad de la que nadie, en Francia, sabe si está en manos republicanas o rebeldes”. Ante las dudas, añade en una nota sobre quién será estrecho colaborador en el rodaje de Sierra de Teruel: “La fecha de su primera llegada a España después del levantamiento ha sido confirmada por el autor por carta del 17 de julio de 1970”.

Pero ¡más lío, si cabe! A renglón seguido, Thornberry añade: “Sin embargo, contrariamente a lo que ha escrito Denis Marion, Malraux no llegó en esta fecha a Madrid, sino solo después de haber pasado algunos días en Barcelona”.

L’Humanité 360724

Quizá sea este autor el que más se esfuerza en llegar a la verdad. En primer lugar, buscando en la prensa, de la que ofrece incluso una cita del New York Times (“André Malraux, winner of the Goncourt Prize… left Paris by airplane today (24.7.1936) for Madrid. Acompanied by his wife…”), o L’Humanité (24.7.1936): “André Malraux est parti pour Madrid”.

En un alarde de profundización, en una nota de la página 29, Thornberry comenta: “Hay que suponer que se ha mantenido en secreto su estancia en Barcelona. Es esta confusión de fechas la que ha hecho suponer que Malraux participó en un mitin en el Palacio de Deportes de París el 22, para comprometer aviadores, escrito por error en Literary Digest del 3.4.1937 o Life de 18.12.1951. Dicho día no hubo ningún mitin en el Palacio de Deportes, confundiéndose posiblemente con el que sí tuvo lugar en la Sala Wagram el 30 de julio”.

Esto por lo que se refiere a las fechas. En cuanto a sus encuentros:

LACOUTURE, Jean[v]: “Aterriza en Madrid el 21 de julio en compañía de Clara… Son acogidos por su amigo José Bergamín y el joven escritor Max Aub quién, treinta y tres años después guardaba aún la impresión del encuentro: “Era ya igual a su leyenda”.

Pero Lacouture añade un nuevo dato discrepante, con ínfulas poéticas: “Malraux, el puño en alto y el fraternal “¡Salud!” en la boca, surca Madrid y llega a Barcelona donde recoge, en los primeros días del combate, las observaciones que le servirán para numerosos capítulos de L’espoir. En el aeropuerto de Barcelona encuentra un personaje tempestuoso que reclama a gritos un avión para ir a Madrid. Es el líder anarquista Durruti. Lo lleva en el suyo, creciendo su admiración por este combatiente del cual su Negus de L’Espoir tomará algunos trazos”.

Bueno, bueno… Durruti, durante aquellos primeros días, estaba enfrascado en sus discusiones con Companys y creando el Comité de Milicias Antifascistas, para canalizar el entusiasmo (y el furor) popular hacia el frente. Además, ya el 24 por la mañana, encabezó la columna de unos 2000 anarquistas con el propósito de liberar Zaragoza[vi]. Que luego Malraux recogiera algunos trazos de su personalidad en su novela, no es base suficiente para justificar, en aquellos días de actividad desbocada, una estancia en Barcelona, y menos después de haber estado en Madrid. En una entrada posterior veré de analizar un poco los personajes anarquistas de L’espoir, con algunas referencias a Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti.

Obra de Max Aub publicada en Cruz y Raya

Cerraré este repaso con un doble testimonio de su estrecho colaborador, Max Aub. Si vimos que recordaba: A Malraux lo conocí en Madrid, la tarde de su llegada. Llegó en su bombardero y se fue enseguida a lanzar algunas bombas sobre la estación de Córdoba. Eso debió ser el 21 de julio del 36. Me encontraba con Bergamín tomando una cerveza frente a la sede de Cruz y Raya (Madrid, General Mitre, 5), revista que dirigía este último[vii]. Y en otro escrito afirma: “Le conocí el 20 de julio de 1936 en el hall del Hotel Florida de Madrid, cuando las armas del cuartel de la Montaña pasaban de mano en mano[viii]. El tiempo, carcoma de la memoria. En otro libro de memorias, Aub apunta[ix]: “Estuvimos mucho tiempo, hasta que se hizo de noche oscura. Obligaban a que todas las casa tuvieran las luces encendidas, los balcones abiertos, por los pacos”. ¿Nada que hacer en toda la tarde, en aquellos días frenéticos? Desde luego, los emboscados (pacos) existían y más cuando aún no se sabía a ciencia cierta que el golpe había fracasado en la capital.

Y una duda más: ¿De verdad le invitaron a bombardear Córdoba, a más de una hora de vuelo de Madrid, por parte de la aviación que estaba centrada en el ataque procedente del norte? Si vemos la información local, el primer bombardeo republicano sobre la ciudad andaluza fue hasta el 20 de agosto cuando el general Miaja decide atacar por tierra[x]. Y lo hizo con apoyo aéreo[xi] desde el aeropuerto de Andújar (Jaén) con aviones llegados de Getafe. En esta cita, se menciona un “bombardeo” anterior como sigue: “Hace tres días venía visitandonos un aparato que lanzó bombas de mano en distintos lugares, con poca fortuna” (El Defensor de Córdoba, 29.7.1936), reconociendo que fue el 31 de julio cuando un Douglas republicano, bombardeó el barrio de San Lorenzo, con una niña herida. A su vez, fue atacado por un caza fascista que salió de la base local de Tablada. Podemos concluir que Malraux no había ido a Córdoba el 20 ni el 22 de julio, ni pensando que fuera el escritor quien arrojaba bombas de mano por la ventana.

El gazapo del N.U. del 24 de julio 1936

Una última perla, respecto a lo que hizo Malraux en Madrid. Thornberry cita a El Noticiero Universal (periódico de Barcelona), para afirmar que el 27, Malraux se entrevistó con Azaña. Cabe suponer que es después de dicho encuentro cuando manda el telegrama ya citado informando que Madrid y toda su zona sur, este y oeste estaba libre de facciosos, como ya hemos visto en Todd. Sin embargo, si bien el periódico barcelonés, en su crónica de Madrid (página 9) indica: “El señor Azaña recibió al presidente del Comité mundial contra la guerra y el fascismo, André Malraux”, en su crónica de tres días antes, anunciaba también en su crónica de Madrid: André Maurois en Madrid: “Se ha recibido un telegrama de Francia anunciando que el ilustre escritor francés André Maurois (sic), el más destacado de los antifascistas mundiales, saldrá en avión desde París a Madrid, siendo portador de toda la ayuda posible para los bravos luchadores españoles”. Bueno, error en el apellido (que era un seudónimo ya que el escritor alsaciano se llamaba en realidad Émile Herzog), pero además añade confusión, pues según Aub y algunos biógrafos, ya estaba en Madrid el 22.

Vaya por delante que la biografía de Lacouture es meritoria y, por descontado, la literatura de Max Aub, honesta y bellísima. Pero cabe apuntar estos deslices literarios que ayudan a entender el desconcierto de aquellos primeros días del levantamiento. À vous de juger.

[i] TOOD, Olivier. (2001) André Malraux, une vie. Paris, Gallimard. Página 221

[ii] NOTHOMB, Paul (2001). Malraux en España. Barcelona, Edhasa. Página 15.

[iii] THORNBERRY, Robert S. (1977) André Malraux et l’Espagne. Ginebra, Librairie Droz. Página 28.

[iv] MARION, Denis. (1970) André Malraux. Paris, Seghers. Página 7.

[v] LACOUTURE, Jean. (1976) Malraux, une vie dans le siècle. Página 213.

[vi] https://anarquismoanarcosindicalismoyotrostemas.wordpress.com/2020/03/15/historia-de-la-columna-durruti/

[vii] MALGAT, Gérard (2007). Max Aub y Francia, o la esperanza traicionada. Sevilla, Ed. Renacimiento (Biblioteca del exilio). Pág 55

[viii] AUB, Max (2002). Hablo como hombre. Segorbe, Fundación Max Aub. Página 156.

[ix] AUB, Max (2010) La gallina ciega. Barcelona, Alba. Página 401

[x] https://antoniomarinlopera.tripod.com/guerraencordoba.htm

[xi] http://laguerracivilencordoba.es/los-bombardeos-aereos-republicanos-sobre-la-retaguardia-nacional-durante-la-guerra-civil-espanola-aproximacion-al-caso-de-cordoba/

 

 

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