FRENTE POPULAR. Si se pudiera…

1.- Gestación del FRENTE POPULAR
2.- El FRENTE POPULAR y las elecciones de 1936
3.- ¿UN FRENTE POPULAR HOY? Paralelismos y divergencias.

Éste, tercero de la serie, no pretende ser un artículo demagógico o soñador. Al igual que los dos anteriores, de tipo más informativo, quiere simplemente empujar al lector a reflexionar sobre la situación actual y las posibles salidas que pueda tener. Y se hace lanzando la piedra de la historia sobre las aguas mortecinas, cubiertas por el lodo de la crisis y el bipartidismo paralizante; con la esperanza de que las pequeñas olas que pueda causar, ayuden a la generación y regeneración de las ideas.

No despreciemos la historia como base para la reflexión sobre la actualidad. Decía Heráclito que uno no puede bañarse dos veces en el mismo rio, siempre distinto. De acuerdo. Pero hay bastantes similitudes en los diversos baños, porqué las aguas provienen de las vertientes de las mismas montañas, atraviesan los mismos bosques y arrastran los detritus de los mismos cauces. El fluir de la sociedad tiene similitudes que quiero aprovechar aquí.

Hasta que no  se estructure una propuesta global, seguirán aplastándonos. Y me pregunto: ¿Por qué las discrepancias separan, pero las concordancias no unen?

¿Cuál era la situación en España el 1936? ¿Podemos ver algún paralelismo con nuestros días?

-Se arrastraban cinco años de crisis profunda, originada por un exceso de especulación en los Estados Unidos.
-Había un paro muy alto para la época (si bien por debajo del 20%, entonces no existía ningún tipo de política social que lo mitigara).
-Desde hacía dos años, los avances sociales conseguidos se habían ido recortando con criterios cada vez más derechistas y clericales. La ilusión, el entusiasmo popular nacido con la II República se había ido apagando.
-Las izquierdas estaban diezmadas (partidos y sindicatos), en especial a raíz de las revueltas de 1934 y los encarcelamientos que implicaron.
-La derecha en el poder estaba profundamente desprestigiada por los escándalos de corrupción, tratos de favor y enriquecimiento ilícito.
-Esta misma derecha, incrementaba cada vez más el desprecio por la democracia parlamentaria, con proclamas a favor de estructuras próximas al fascismo.

Os suena, ¿verdad? También había discrepancias, como por ejemplo:

-El Jefe del Estado (el Presidente de la República, equivalente al Rey), de centro derecha, actuó honestamente, y jugándose el prestigio y el puesto, convocó elecciones (sólo lo podía hacer dos veces) para evitar el ascenso directo del pro-fascista Gil Robles como Jefe del Gobierno. ¿Alguién ha oído al Rey?
-La ley electoral favorecía las coaliciones. La actual el bipartidismo.
-Los partidos contaban con apoyo popular (cada uno en su segmento de población adicta). Sin comentarios.
-Internacionalmente se vivía una bipolarización brutal, dónde cada vez eran más relevantes los extremos (fascismo y comunismo) y perdían fuerza los moderados. Ahora prevalece el monolítico neoliberalismo.

Sigamos con la historia: Como pasó también en Francia en la misma época, en 1936, en España,  la unión de fuerzas heterogéneas correspondió a la reacción ante la creciente radicalización de las derechas, que ansiaban recortar los derechos adquiridos después de décadas de lucha, y se acercaban progresivamente a los planteamientos en el poder ya en Alemania e Italia. Ello agrupó colectivos heterogéneos, desde centristas y radicales a socialistas, comunistas, trotskistas o sindicalistas. E implicó grandes sacrificios respeto a los propios planteamientos, pero la situación lo requería y prevaleció el sentido común.

¿Y hoy qué pasa? Pues algo no tan diferente: Ante la inacabable crisis y el desprestigio de los gestores y las estructuras políticas tradicionales, proliferan las plataformas reivindicativas, las mesas de unidad, los movimientos espontáneos de queja, los fórums de discusión… Infinidad de iniciativas atomizadas que, a pesar de presentar muchos puntos en común, se manifiestan por separado. El resultado es que se extendiendo el cansancio entre la gente activa, sin una propuesta suficientemente fuerte para aglutinarla.

¿Hay un camino dónde los puntos reivindicativos, de una obviedad meridiana, puedan ser asumidos por personas, grupos y partidos distintos? La situación lo pide a gritos. Basta con ver las iniciativas como la de El Periódico #MasDemocracia o la web de “Unidad contra el fascismo”, o lo poco que ha costado reunir más de un millón de firmas para pedir la dimisión de Rajoy.

¿Es tan impensable que el grupo que defiende la vivienda o el que rechaza el desmantelamiento de la sanidad pública pueda apoyar una ley electoral más justa? ¿O que los sindicatos y algunos partidos subscriban también la iniciativa de “dación en pago” o del mantenimiento de la calidad en la enseñanza pública? ¿Son vasos tan incomunicados todas estas iniciativas? ¿Hay algún punto en común en sus manifiestos? Si es así, ¿por qué no lo proclaman conjuntamente abriéndolo también a otros colectivos? Ante leyes injustas y actitudes prepotentes, la primera reacción es protestar. Es justo y necesario. Pero hasta que no  se estructure una propuesta global, proponiendo un nuevo paradigma de convivencia para el futuro, seguirán aplastándonos. Hasta ahora no ha podido ser, y me pregunto: ¿Por qué las discrepancias separan, pero las concordancias no unen?

Si todas las entidades y partidos que se han adherido, por ejemplo, a #MasDemocracia mantuvieran su compromiso en toda su trayectoria, hasta incorporarlo a sus programas en las próximas elecciones e incluso más allá, en la tarea de gobierno después de una eventual victoria… ¡Ah! ¡Entonces oiríamos otra música! Gracias a la energía y a la esperanza que generaría una acción común conectada con el sentir popular, se habría llegado a algo eficaz. ¡Entonces sí! Entonces podríamos decir que el Frente Popular tiene unos dignos descendientes, y que el pueblo, por una vez, ha sido oído.

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