ANATOMÍA DE UNA SECUENCIA -10: El deseo truncado

Serafín por Moreno Villa

Sigamos con la historia de Serafín Fernández Ferro, el actor que encarna al ametrallador Saidí en la película. Nos quedamos en el pepito de ternera que le ofreció Federico García Lorca. El muchacho debía tener su atractivo, como nos recuerda el diplomático Morla Lynch, a quién ya hemos citado: “Pequeño de estatura, pero proporcionado, de cabellera ondulada y de tez ligeramente broncínea, tiene esa expresión, entre risueña y dolorida, propia de los adolescentes que acaban de atravesar una infancia triste. No es muchacho todavía, pero ya es algo más que un chiquillo: un Juan Bautista de la época en que Jesús era niño… Me conmueve en él esa tristeza indefinida que contrasta con su extremada juventud” (tenía entonces 17 años).

LORCA con CERNUDA y ALEIXANDRE

Si García Lorca no atendió a los encantos de Serafín, sí fue decisivo en su devenir, ya que preocupado por su futuro, le había dado diversas notas de recomendación, entre ellas, una a Manolo Altolaguirre y Concha Méndez (que acabaron colocándolo en su pequeña imprenta), otra para Vicente Aleixandre (que lo rechazó) y otra para Luis Cernuda, quién se enamoró perdidamente, llegando incluso a llevárselo a vivir con él[1]. Esta relación queda reflejada en su libro Los placeres prohibidos, en el que aparece un poema dedicado específicamente a Serafín, fechado el 23 de abril de 1931 (dedicatoria que luego se suprimiría en posteriores ediciones).

La S de Serafín

La relación duró algo más de un año, rompiéndose con gran dolor por parte de Cernuda, que lo expresó así en su primer poema de Donde habite el olvido.

Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allá donde termine ese afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Cuando se publicó el libro, por la editorial Signo, en 1934, Cernuda dejó constancia de las cicatrices del amor perdido más allá del texto, en la contraportada del libro, donde aparece una S en forma de serpiente, diseño del pintor murciano Ramón Gaya. Cernuda recordó siempre a Serafín: “Yo creo que te he amado. Mas eso ya no importa”, dirá en Como quien espera el alba.
Serafín F. Ferro volvió a Galicia antes de la guerra. Luego, como ya dije, temiendo ser movilizado por Franco, se alista en la Legión, pasándose al bando republicano a la primera ocasión que tuvo. Herido en un bombardeo, al recuperarse ingresó en el Cuerpo de Carabineros, con el que se desplaza a Barcelona, colaborando en la revista Nova Galiza. Quizá aquí podamos encontrar (o al menos suponer), la razón de su incorporación al rodaje de Sierra de Teruel, puesto que dicha revista se editaba con el apoyo del Comissariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya, dirigida por Jaume “Met” Miravitlles[2], quien a su vez apoyó el rodaje de la película de Malraux. Se puede añadir también que Serafín tuvo cierta relación con la revista Cruz y Raya, de José Bergamín, frecuentada también por Max Aub.

Sin embargo, fue ya en el exilio (si mi teoría del rodaje en Francia de la Secuencia XXVI es acertada) cuando Serafín Fernández Ferro participó en Sierra de Teruel. En las escenas rodadas en España, en concreto la XXXIX en Collbató, aparece solo su féretro, con una ametralladora atada sobre él.

En la relación de pasajeros del IPANEMA

Serafín pasó a México en el vapor Ipanema[3], que zarpó del puerto francés de Pauillac el 12 de junio, llegando a Veracruz el 7 de julio de 1939. No consta que hubiera un reencuentro con Cernuda, a pesar de que éste también anduvo por el país en aquellos años. Mutilado de guerra (en la secuencia, no anda), llegó a cobrar un subsidio de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (aunque, curiosamente, el viaje había sido financiado por su antecesora, el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles). Según los investigadores Antonio Bertrán y Carlos Casares, Serafín murió en la indigencia, el 9 de agosto de 1954, acompañado de su compañera mexicana, Lupe. Descanse en paz.

Ofrezco algunas imágenes aparecidas en el interesante artículo de Santiago Romero en el periódico coruñés La Opinión[4], y en el blog de Eduardo Sáenz de Varona[5]

Cernuda con Serafín
Serafín por Ramón Gaya (carboncillo)
Serafín en la S. XXVI

 

Con esta entrada, finalizo la deconstrucción de la Secuencia XXVI de Sierra de Teruel. Podría haber aún muchos recovecos más, pero para un minuto de cine, creo que es suficiente. En cualquier caso, si alguien tiene interés en profundizar en alguna de las referencias aquí dadas, puede contactar mediante el correo: historiaesmemoria@hotmail.es.

Mi intención es iniciar un nuevo hilo, más extenso y sólido, centrado en LA RETIRADA, de la que ahora se cumplen 80 años, y es objeto de diversas presentaciones que he realizado en distintos centros culturales. Pero, como de costumbre, no iniciaré dicha tarea hasta conseguir un mínimo de 20 “me gusta” en la publicación de Facebook al respecto.

A todos ellos les remitiré el pdf, ampliado y detallado, de la presente deconstrucción.

[1] RIVERO TARAVILLO, Antonio. Luis Cernuda -Años españoles (1902-1938).  Tusquets, Barcelona 2008. Pág. 234 y ss.
[2] Cernuda pasa la frontera hacia Francia el 14 de febrero de 1938, en un coche oficial facilitado por Miravitlles. (Rivero Taravillo, Op. Cit. Pág. 404)
[3] http://www.fpabloiglesias.es/sites/default/files/docsbio/ipanema.pdf

[4] https://www.laopinioncoruna.es/estaticos/domingo/20071209/domingo.html

[5] http://saenzsotogrande.blogspot.com/2014/08/el-angel-herido-de-la-generacion-del-27.html

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